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Cortot nos recuerda que el perezoso compositor nunca llegó a materializar su intención de elaborar un tratado de interpretación, siendo capaz tan sólo de bosquejar unas notas a modo de preámbulo: doce folios en total, adquiridos por Cortot en Londres, en 1936, a razón.
El chelista habría sido el ídolo de Herr Schönberg de haberse enterado de esta bravata.
Lo primero que hizo fue sacar el piano al jardín por la ventana, pero al llegar abajo se rompieron las patas y las cuerdas.El destinatario de la noticia fue.Para Debussy la mitad de la vida cotidiana era esfuerzo y la otra mitad superstición, ya que debía abrir paquetes y cartas con una larga daga con mango de jade, aunque si venían atados con varios nudos de cuerda debía desanudar con paciencia cada uno.Bailaré cuando me venga en gana».De hecho, llegados los veintiún años celebró aquella segunda mayoría de edad con tal sensación de abatimiento que estuvo a punto de arrojar su carrera musical por la borda de su piano.


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